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101 Mitos De La Biblia Epub


E n 101 Mitos de la Biblia, examino muchas historias del Viejo Testamento y demuestro su naturaleza mitológica. Al escoger las historias, he seleccionado el material en base a tres categorías amplias. En primer lugar, seleccioné historias con al menos dos versiones contradictorias en la Biblia. Quería mostrar no solo la existencia de contradicciones, lo que significaría que por lo menos una de las versiones no era cierta, sino que también quería explicar cómo se produjeron esas contradicciones, lo que para mí era mucho más interesante. Cuál era la historia detrás de la historia? En muchas ocasiones, las inconsistencias reflejan las guerras propagandísticas entre los reinos de Judá e Israel. En otras, una versión anterior fue reemplazada por una posterior. Esto es especialmente cierto en los relatos de la Creación y el diluvio, en las que las influencias egipcias de las primeras épocas entraron en conflicto con las fuentes babilonias, más tardías. Segundo, busqué historias bíblicas que tuvieran analogías estrechas con los mitos y leyendas anteriores de culturas vecinas. En algunos casos las influencias eran obvias, como en el mito babilónico del diluvio, pero en otros la labor era mucho más compleja. A causa del énfasis bíblico en el monoteísmo, los autores eliminaron los símbolos y referencias a otras deidades que no fueran el Dios hebreo. Estos cambios se realizaron transformando las deidades extranjeras en personajes humanos y, en otras ocasiones, cambiando el lugar en el que sucede la historia. Como consecuencia, esta versión suele disfrazar la verdadera naturaleza de la historia bíblica, haciendo difícil identificar la fuente mitológica anterior. Sin embargo, en muchos casos los editores pasaron por alto signos delatores de estas fuentes y, aún en esta forma disfrazada, suele ser posible arrancar los disfraces y apreciar los elementos mitológicos que los autores bíblicos enmascararon. La tercera categoría incluye historias que, sencillamente, no pudieron ser verdad. Me preocupé en primer lugar de los datos arqueológicos que indicaban que los acontecimientos descritos en la Biblia no podían haber sucedido en la franja de tiempo que en ella se indicaba. Varias de estas historias describen la destrucción por parte de Israel de las ciudades enemigas durante las campañas de Canaán y Transjordania. Las evidencias arqueológicas muestran que muchas de esas ciudades no existían en tiempos de Moisés y Josué. En esta categoría, decidí evitar, a sabiendas, las historias de naturaleza milagrosa en las que el único argumento sería una violación de las leyes de la física. Sería técnicamente correcto, por ejemplo, refutar la historia de los siete días de la Creación por lisa y llana violación de los principios científicos, pero no tiene sentido incluir estas historias. Para aquellos que creen en la capacidad de Dios para realizar milagros que sobrepasan el orden natural, esos argumentos no tendrían valor. Para los otros, estaría predicando lo obvio, y no hay nada particularmente interesante en ello. Sin embargo, no ignoro los milagros. Pero en lugar de refutarlos como simples violaciones de las leyes de la física, elijo ir a la parte de atrás de la historia, buscar las influencias anteriores que originaron la narración bíblica, mostrar las fuentes en las que se basó el autor para su narración. A lo largo del presente libro, ofreceré una serie de argumentos con los que están de acuerdo la mayoría de estudiosos de la Biblia. En otros casos, sin embargo, ofrezco nuevas perspectivas sobre temas complicados respecto a los que la comunidad académica todavía ha de pronunciarse adecuadamente. Soy particularmente entusiasta a la hora de mostrar cómo la literatura y la mitología egipcias influenciaron los primeros estadios de la historia bíblica, sobre todo en las narraciones de la Creación y el diluvio y las de la época patriarcal, un tema que ha sido irresponsablemente ignorado. La falta de atención a este tema, tanto por parte de los egiptólogos como de los estudiosos de la Biblia es muy desafortunada. Se trata de un esfuerzo consciente y deliberado de mantener separadas las dos esferas de conoci- miento, a pesar de que la Biblia muestra una larga y continua relación entre el antiguo Israel y Egipto. Ésta nos presenta a Israel en Egipto durante sus años formativos, viviendo al estilo egipcio, educándose en las ideas egipcias y residiendo en el país durante siglos antes del Éxodo. Nos describe a José como primer ministro de la nación y casado con la hija del sacerdote principal de Heliópolis, la bíblica On, uno de los centros culturales y religiosos más influyentes de Egipto. Sus dos hijos, Efraím y Manases, eran medio egipcios y fueron educados como egipcios. Efraím fue el heredero de José y fundó el reino de Israel; Manases tenía la base territorial más amplia de todas las tribus. Moisés, según la narración bíblica, fue criado y educado en la corte real egipcia y muchos miembros de su tribu, Leví, tenían nombres egipcios. El rey Salomón desposó una princesa egipcia y para ella construyó un templo egipcio en Jerusalén. El sentido común nos indica que debía estar acompañada por una gran séquito de sirvientes y sacerdotes egipcios para administrar las necesidades del templo. Jeroboam, cuando huyó de Israel para escapar de la ira de Salomón, residió en Egipto antes de liderar la separación de Israel de Judá. E históricamente, Egipto ejerció una gran influencia sobre Canaán desde bastante antes del Éxodo hasta bien entrado el primer milenio a.C. Un sello de un funcionario hebreo de la corte del rey Oseas de Israel (h. 730 a.C.), por ejemplo, muestra al funcionario vestido con un ropaje típicamente egipcio de pie sobre un icono egipcio de un disco alado, lo que nos indica la fuerte influencia de las ideas egipcias sobre la corte del reino de Israel. A medida que avanzamos por las narraciones de la Creación y la época patriarcal, comprobamos cómo la mitología egipcia influenció de forma significativa la interpretación y las creencias hebreas sobre su historia pri- mitiva. Estas influencias nos conducen a la cuestión del origen del monoteísmo hebreo. Cómo, cuándo y dónde se originó? El monoteísmo bíblico parece haber sufrido una evolución. En sus pri- meros estadios, los hebreos concibieron una deidad creadora todopoderosa, pero, enterradas en las narraciones, quedan evidencias de la creencia en otras divinidades, sobre todo en forma de ángeles. Esta parece ser la forma primaria en la que se originó el monoteísmo hebreo y la forma en que ha sobrevivido fundamentalmente hasta los tiempos actuales. Las tres religiones monoteístas principales, el Judaismo, el Cristianismo y el Islam, aún creen en una hueste de seres sobrenaturales, principalmente los ángeles y el demonio. Son seres creados por un único Creador todopoderoso, del mismo modo que las deidades egipcias eran el producto de un Creador egipcio todopoderoso.




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Existen tres errores comunes en la cronología Bíblica actual. En primer lugar, están los que menosprecian la Biblia e ignoran sus datos cronológicos por completo. Los escritores seculares antiguos mencionados en el artículo adjunto, aportan su aval independiente a la exactitud de los datos de la Biblia, la cual se basa en hechos, no en mitos como creen muchos liberales. En segundo lugar, están quienes acortan el periodo del reino dividido. Edwin Thiele9 es su defensor principal. Thiele utiliza la fragmentaria cronología Asiria del reino dividido durante más o menos 50 años, para encajar las supuestas fechas de Asiria. Pero esto significaría que Babilonia habría sido fundada mucho antes de Peleg y la Torre de Babel! En tercer lugar, están aquellos que prolongan la cronología Bíblica. Unos de los primeros fueron los rabinos que en Egipto tradujeron la Biblia Hebrea al Griego para producir la Septuaginta (LXX) en el siglo tercero antes de Cristo. Éstos de forma arbitraria añadieron alrededor de 700 años a la cronología Bíblica durante el periodo entre Noé y Abraham, para hacerlo concordar con los escritos de Manetho. Si lo que hicieron es cierto, entonces Peleg habría estado muerto y enterrado antes de la Torre de Babel (tal y como lo habrían estado la mayoría de los dirigentes de la división de las naciones).


34. Durante siglos, los pueblos amazónicos transmitieron su sabiduría cultural de modo oral, con mitos, leyendas, narraciones, como ocurría con esos primitivos habladores que recorrían los bosques llevando historias de aldea en aldea, manteniendo viva a una comunidad a la que sin el cordón umbilical de esas historias, la distancia y la incomunicación hubieran fragmentado y disuelto[39]. Por eso es importante dejar que los ancianos hagan largas narraciones[40] y que los jóvenes se detengan a beber de esa fuente.


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